A Review After the First Month
Pasado un mes desde que instalamos las estaciones de trabajo en el piso 24, ya puedo hablar con algo de distancia y no solo con la impresión del día de entrega. El pedido fue para dieciocho puestos en un espacio que no era generoso: un tramo largo con dos columnas que obligaban a repensar la distribución. Lo que más agradezco no es el acabado, aunque el gris perla se ve bien bajo la luz de la tarde, sino que el pasacables integrado esté donde debe estar. Antes teníamos cables colgando entre escritorios y ahora cada puesto resuelve su propia conexión sin invadir el pasillo.
La cajonera móvil con cerradura centralizada fue la decisión que más dudé al principio. Pensé que iba a ser un estorbo al moverse, pero rueda bien sobre el piso de porcelanato y el bloqueo se siente firme cuando cierro el último cajón. El ensamblaje lo hicieron en dos jornadas, sin soldadura en sitio, y eso permitió que el equipo siguiera trabajando en la otra mitad del piso. La tapa de enchape aguantó sin marcas visibles el uso diario, incluidos los codos apoyados y algún café que se derramó la segunda semana.
Si tuviera que señalar algo, diría que el primer día subestimé cuánto peso puede cargar un nivel del librero metálico que pedimos aparte. Lo llenamos con carpetas de archivo y no cedió, pero conviene medir antes de cargar de golpe. En general, el mobiliario se siente pensado para oficinas que cambian de tamaño sin querer rehacer todo el piso. Si necesitan ver cómo se comportó en otro tipo de espacio, en la siguiente reseña hay un caso con más restricciones de comunicación durante la instalación.